
Un forado se abrió debajo de mis pies.
Pero esta vez no caímos.
Fue tan sólo un aviso para movernos de sitio.
Meses antes mi sangre se llenó de una bacteria desconocida, me abrieron la pierna, me lavaron por dentro, la mataron.
No soy otra ahora, soy la misma, una sobreviviente de mis propios caminos.
Pero que ahora avanza un poco más atenta.