martes, 5 de mayo de 2009

Para A

Había un vez una recolectora de luz.
Cada noche salía a pasear por el espacio y guardaba los rayos del sol en un canasto. En el espacio, los rayos de luz son como copos de nieve amarillos. Al volver a casa, guardaba los copos luminosos en una botella transparente que ponía sobre su mesa de noche. Así cada día de invierno, respiraba la energía y el calor que irradiaba su botella, y por las noches, la luz le servía de lamparita. En verano y primavera, la recolectora repartía los copos de luz en pequeñas botellas y las enviaba a las ciudades donde el cielo suele cubrirse como una pansa de burro gris, para poder iluminar las casas de sus seres queridos. Era su misión, buscar la luz y la energía, y también su fuente de vida, porque la luz la hacía más fuerte y alegre. Así, la recolectora guardaba su secreto en el fondo de su corazón, nadie tenía por qué saber el secreto que tenía con el sol.

martes, 31 de marzo de 2009


La nostalgia es un sobresalto que siempre aparece por las noches.

miércoles, 18 de marzo de 2009

jueves, 26 de febrero de 2009

Mujeres go home!


Martha cuenta su historia como si algo le impidiera detenerse a respirar. Cada detalle es importante. He imaginado su vida de más de 30 años en un relato de una hora o más, durante un encuentro que tuvimos en Matagalpa, Nicaragua. Tuvo un padre que no la quiso, le decía que ella no era su hija. Por eso no estudió y tuvo menos oportunidades que el resto de sus hermanos. Luego tuvo un amor imposible y luego un hombre con quien se caso. Escapó de casa y con este nuevo hombre las cosas al principio era como siempre, pedir permiso, no salir, hacer las tareas del hogar, pero luego todo empezó a cambiar. Un grupo de mujeres organizadas estaban trabajando hacía ya algunos años con las parteras de la zona, brindándoles acompañamiento para evitar las muertes maternas. Ella se unió, había aprendido el oficio de su madre casi sin darse cuenta, así que un día que su madre no estaba y llegó una mujer desesperada pidiendo ayuda, ella se ofreció a ayudar en el parto, y lo hizo bien. Dicen que hay que ser valiente para ser partera y sin duda ella lo era. Con el grupo de mujeres se fue metiendo a otros temas, se hizo líder de su comunidad y empezó a salir más de casa, poco a poco fue perdiendo la timidez y las tareas del hogar fueron repartidas entre los miembros de la familia, incluyendo su esposo. Empezó a ser reconocida en su comunidad y por ello en su casa fueron comprendiendo la necesidad de que ella saliera más, incluso a la capital. La historia acaba con la muerte del padre. Se cayó de un árbol y eso parece simbolizar en su relato su propia liberación, sin querer, sin culparlo, pero sí recordando que por él las cosas para ella fueron más difícil que para otros.

Hace algunos días en una reunió en un centro de mujeres de Barcelona, tres representantes del Colectivo de Mujeres de Matagalpa en Nicaragua dieron una exposición sobre la situación de movimiento feminista en este país. Están viviendo quizás uno de los momentos más duros debido a la arremetida que el gobierno ha emprendido contra ellas y que ha terminado en la denuncia contra 9 mujeres representantes de instituciones acusadas de apología del aborto. Luego de la exposición, los comentarios del público iban de un tema a otro. Uno en particular señalaba que en Barcelona, las asociaciones y casas de solidaridad con Nicaragua entre otros, estaban divididos, unos a favor de Ortega y otros, pocos, en contra. Otra participante comentaba que en una Asociación Bolivariana, se justificaban los hechos en pro de la pieza política que representa Ortega en la región junto con Chávez, Evo y Correa. La aparente paradoja estaba planteada ¿Cómo un supuesto gobierno de izquierda podía estar actuando de esta manera? Si hubiera sido la derecha quizás la sorpresa no sería tan grande, si aquí el PP empezaba a decorar las rotondas con la Concepción de María, nadie se sorprendería tanto, pero si lo hiciera el PSOE sería diferente, señalaba una de las miembros del colectivo. Lo cierto es que el actual gobierno nicaraguense es el fruto de un pacto conservador con la derecha y que tiene a la iglesia católica como uno de sus principales miembros, lo que ha producido un retroceso increíble en los logros obtenidos en el campo de los derechos de la mujer: la penalización del aborto terapéutico que tenía más de un siglo de reconocimiento legal.

Sin duda, actualmente en Nicaragua son las feministas las que tienen el pensamiento más revolucionario: su lucha por el respeto a la opción sexual, su defensa por el sexo con placer para todas, para el goce sin culpas, para la participación política, su trabajo con los enfermos de VIH para luchar contra la enfermedad y el estigma, su apuesta por la autonomía y dignificación de la mujer. Es decir, la lucha por el respeto al derecho que toda persona tiene de decidir sobre su cuerpo y disfrutarlo como quiera. Un discurso abiertamente sobre sexo y sexualidad, sobre libertad, que choca directamente con el discurso de la iglesia católica. El discurso de Ortega por su parte, trae reminiscencias de la época de la contrarevolución y acusa ahora a las ONGs feministas de ser agentes de la CIA, de estar aliadas con los yanquis, y usa las antiguas imágenes de los años 70s para plantearse el control y/o expulsión de la cooperación internacional bajo la justificación de que los recursos están siendo usados para traerse abajo el gobierno del pueblo.

Los derechos de las mujeres no fueron una prioridad durante los primeros años de la revolución. Se pensaba que era un tema que vendría después cuando ya se hubiera avanzado en la construcción de la nueva sociedad. Pero eso no pasó. Poco a poco, el trabajo autónomo de las organizaciones de mujeres fue dejando su semillita, distintas coyunturas internas y externas contribuyeron a obtener ciertos logros en la políticas. Con limitaciones, el trabajo se fue haciendo y es ahora cuando encuentra sus mayores obstáculos.

Ahora, cualquier institución feminista no puede dar charlas sobre salud sexual reproductiva en las escuelas, sólo Caritas puede hacerlo, se les va prohibir hacer incidencia política porque eso sólo lo puede hacer el gobierno. A las feministas se les acusa de instigar a las jóvenes a que tengan relaciones sexuales para que luego salgan embarazadas y aborten. Argumentos insostenibles parecidos a los que usan aquellos que quieren que nos creamos que las mujeres de la sierra peruana se embarazan para cobrar dinero. Son discursos que perciben a las mujeres de las comunidades principalmente como objetos, sin capacidad de decidir por sí misma. Si bien la timidez y el silencio son razgos que por distintas razones aún inhiben a las mujeres andinas y también de las comunidades nicaraguenses a dar sus opiniones, aquí y allá hay mujeres como Martha cuya vida se entrecruzó con la de otras mujeres, y ese encuentro le significó descubrimientos, reconocimientos, alegría y más libertad. Ojalá esto pueda seguir pasando.

sábado, 7 de febrero de 2009

árbol

viernes, 6 de febrero de 2009

allá

viernes, 30 de enero de 2009


lunes, 26 de enero de 2009

Ostra y el cono negro

Había una vez una ostra que andaba caminando cabizbaja y sumergida en lo que parecían ser grandes dudas existenciales. La concha que llevaba por cabeza había ido tomando dimensiones insostenibles debido a que Ostra se complicaba la vida con cuanto molusco se atravesaba en su camino. Moluscos, algas, piedras, estrellas marinas, peces y tiburones, buenos o malo. Y así el peso se había vuelto insoportable. Ese día había despertado con un dolor de concha tan terrible que empezó a considerar ciertas alternativas para quitarse de una vez ese peso que tenía encima. Andaba dando vueltas en círculo, preocupada, buscando salidas, cuando de pronto encontró una especie de cono gigante en plena calle. Ostra se acercó y lo miró detenidamente. Era oscuro y parecía tener círculos a su interior. Miró para un lado miró para el otro. Dudó, y se quedó en la entrada del cono. Se agachó y apuntó su mirada hacia la punta interior del cono tratando de mirar el final.


De pronto, un fuerte viento apareció y Ostra empezó a ser succionada, trataba de agarrarse a las paredes del cono pero no podía, encima la concha le pesaba y la jalaba para adentro con la fuerza del viento. Se dejó llevar, pero como era tan grande, se quedó atracada en el primer círculo rojo. Luchó y luchó con fuerza para soltarse pero nada. Entonces se dio cuenta que la única forma para liberarse era vaciando un poco el peso. Así que se concentró. Cerró los ojos y como si pujara fueron saliendo especies de burbujas de la concha que contenían sus preocupaciones originarias ¿quién soy? ¿soy ostra o soy humana? ¿mi mamá fue ostra y mi papá se la comió? ¿qué llevo dentro de la concha? ¿tendré perla o no?. Las burbujas se quedaron en el primer círculo y Ostra pudo seguir el viaje hacia abajo hasta que se topo con el siguiente círculo. Nuevamente pujó, pero esta vez salieron ya no burbujas sino una especie de eco que empezó a resonar. Cuanto más pujaba más bulla salía, gritos, risas, gemidos, llanto, más llanto y más gritos. Se adelgazó harto. Continuó. Se sentía ligerísima. Esa última deposición había sido fundamental. Estaba como nueva. Pero conforme avanzaba todo se iba haciendo más angosto y le era cada vez más difícil seguir su camino.


Llegó al último círculo, el más pequeño que estaba casi en la punta del cono, y nuevamente se concentró. Pensaba “debo llegar al final, este último círculo no puede detenerme”. Pero pujaba y nada. Seguía enganchada. Se cruzó de brazos. Pensaba mirando de un lado a otro “¿qué acaso ya no hay nada que evacuar? “ no era posible, aún tenía un tamaño considerable. Luego de intentarlo mil veces, Ostra se cansó de pujar y se quedó dormida.


Empezó a soñar que caminaba sobre el mar y que su concha estaba tan libre de peso, que el viento la hacía volar. Cuando despertó, estaba tendida en la calle, el cono había desaparecido y sobre sus hombros caía una cabellera negra que se extendía sobre su pequeño cuerpecito de ostra. Se levantó, se hizo una cola y se marchó.



El inicio


Mi nombre es Ostra, Dark Ostra, y he nacido de una ciclogénesis explosiva.