
Martha cuenta su historia como si algo le impidiera detenerse a respirar. Cada detalle es importante. He imaginado su vida de más de 30 años en un relato de una hora o más, durante un encuentro que tuvimos en Matagalpa, Nicaragua. Tuvo un padre que no la quiso, le decía que ella no era su hija. Por eso no estudió y tuvo menos oportunidades que el resto de sus hermanos. Luego tuvo un amor imposible y luego un hombre con quien se caso. Escapó de casa y con este nuevo hombre las cosas al principio era como siempre, pedir permiso, no salir, hacer las tareas del hogar, pero luego todo empezó a cambiar. Un grupo de mujeres organizadas estaban trabajando hacía ya algunos años con las parteras de la zona, brindándoles acompañamiento para evitar las muertes maternas. Ella se unió, había aprendido el oficio de su madre casi sin darse cuenta, así que un día que su madre no estaba y llegó una mujer desesperada pidiendo ayuda, ella se ofreció a ayudar en el parto, y lo hizo bien. Dicen que hay que ser valiente para ser partera y sin duda ella lo era. Con el grupo de mujeres se fue metiendo a otros temas, se hizo líder de su comunidad y empezó a salir más de casa, poco a poco fue perdiendo la timidez y las tareas del hogar fueron repartidas entre los miembros de la familia, incluyendo su esposo. Empezó a ser reconocida en su comunidad y por ello en su casa fueron comprendiendo la necesidad de que ella saliera más, incluso a la capital. La historia acaba con la muerte del padre. Se cayó de un árbol y eso parece simbolizar en su relato su propia liberación, sin querer, sin culparlo, pero sí recordando que por él las cosas para ella fueron más difícil que para otros.
Hace algunos días en una reunió en un centro de mujeres de Barcelona, tres representantes del Colectivo de Mujeres de Matagalpa en Nicaragua dieron una exposición sobre la situación de movimiento feminista en este país. Están viviendo quizás uno de los momentos más duros debido a la arremetida que el gobierno ha emprendido contra ellas y que ha terminado en la denuncia contra 9 mujeres representantes de instituciones acusadas de apología del aborto. Luego de la exposición, los comentarios del público iban de un tema a otro. Uno en particular señalaba que en Barcelona, las asociaciones y casas de solidaridad con Nicaragua entre otros, estaban divididos, unos a favor de Ortega y otros, pocos, en contra. Otra participante comentaba que en una Asociación Bolivariana, se justificaban los hechos en pro de la pieza política que representa Ortega en la región junto con Chávez, Evo y Correa. La aparente paradoja estaba planteada ¿Cómo un supuesto gobierno de izquierda podía estar actuando de esta manera? Si hubiera sido la derecha quizás la sorpresa no sería tan grande, si aquí el PP empezaba a decorar las rotondas con la Concepción de María, nadie se sorprendería tanto, pero si lo hiciera el PSOE sería diferente, señalaba una de las miembros del colectivo. Lo cierto es que el actual gobierno nicaraguense es el fruto de un pacto conservador con la derecha y que tiene a la iglesia católica como uno de sus principales miembros, lo que ha producido un retroceso increíble en los logros obtenidos en el campo de los derechos de la mujer: la penalización del aborto terapéutico que tenía más de un siglo de reconocimiento legal.
Sin duda, actualmente en Nicaragua son las feministas las que tienen el pensamiento más revolucionario: su lucha por el respeto a la opción sexual, su defensa por el sexo con placer para todas, para el goce sin culpas, para la participación política, su trabajo con los enfermos de VIH para luchar contra la enfermedad y el estigma, su apuesta por la autonomía y dignificación de la mujer. Es decir, la lucha por el respeto al derecho que toda persona tiene de decidir sobre su cuerpo y disfrutarlo como quiera. Un discurso abiertamente sobre sexo y sexualidad, sobre libertad, que choca directamente con el discurso de la iglesia católica. El discurso de Ortega por su parte, trae reminiscencias de la época de la contrarevolución y acusa ahora a las ONGs feministas de ser agentes de la CIA, de estar aliadas con los yanquis, y usa las antiguas imágenes de los años 70s para plantearse el control y/o expulsión de la cooperación internacional bajo la justificación de que los recursos están siendo usados para traerse abajo el gobierno del pueblo.
Los derechos de las mujeres no fueron una prioridad durante los primeros años de la revolución. Se pensaba que era un tema que vendría después cuando ya se hubiera avanzado en la construcción de la nueva sociedad. Pero eso no pasó. Poco a poco, el trabajo autónomo de las organizaciones de mujeres fue dejando su semillita, distintas coyunturas internas y externas contribuyeron a obtener ciertos logros en la políticas. Con limitaciones, el trabajo se fue haciendo y es ahora cuando encuentra sus mayores obstáculos.
Ahora, cualquier institución feminista no puede dar charlas sobre salud sexual reproductiva en las escuelas, sólo Caritas puede hacerlo, se les va prohibir hacer incidencia política porque eso sólo lo puede hacer el gobierno. A las feministas se les acusa de instigar a las jóvenes a que tengan relaciones sexuales para que luego salgan embarazadas y aborten. Argumentos insostenibles parecidos a los que usan aquellos que quieren que nos creamos que las mujeres de la sierra peruana se embarazan para cobrar dinero. Son discursos que perciben a las mujeres de las comunidades principalmente como objetos, sin capacidad de decidir por sí misma. Si bien la timidez y el silencio son razgos que por distintas razones aún inhiben a las mujeres andinas y también de las comunidades nicaraguenses a dar sus opiniones, aquí y allá hay mujeres como Martha cuya vida se entrecruzó con la de otras mujeres, y ese encuentro le significó descubrimientos, reconocimientos, alegría y más libertad. Ojalá esto pueda seguir pasando.
Hace algunos días en una reunió en un centro de mujeres de Barcelona, tres representantes del Colectivo de Mujeres de Matagalpa en Nicaragua dieron una exposición sobre la situación de movimiento feminista en este país. Están viviendo quizás uno de los momentos más duros debido a la arremetida que el gobierno ha emprendido contra ellas y que ha terminado en la denuncia contra 9 mujeres representantes de instituciones acusadas de apología del aborto. Luego de la exposición, los comentarios del público iban de un tema a otro. Uno en particular señalaba que en Barcelona, las asociaciones y casas de solidaridad con Nicaragua entre otros, estaban divididos, unos a favor de Ortega y otros, pocos, en contra. Otra participante comentaba que en una Asociación Bolivariana, se justificaban los hechos en pro de la pieza política que representa Ortega en la región junto con Chávez, Evo y Correa. La aparente paradoja estaba planteada ¿Cómo un supuesto gobierno de izquierda podía estar actuando de esta manera? Si hubiera sido la derecha quizás la sorpresa no sería tan grande, si aquí el PP empezaba a decorar las rotondas con la Concepción de María, nadie se sorprendería tanto, pero si lo hiciera el PSOE sería diferente, señalaba una de las miembros del colectivo. Lo cierto es que el actual gobierno nicaraguense es el fruto de un pacto conservador con la derecha y que tiene a la iglesia católica como uno de sus principales miembros, lo que ha producido un retroceso increíble en los logros obtenidos en el campo de los derechos de la mujer: la penalización del aborto terapéutico que tenía más de un siglo de reconocimiento legal.
Sin duda, actualmente en Nicaragua son las feministas las que tienen el pensamiento más revolucionario: su lucha por el respeto a la opción sexual, su defensa por el sexo con placer para todas, para el goce sin culpas, para la participación política, su trabajo con los enfermos de VIH para luchar contra la enfermedad y el estigma, su apuesta por la autonomía y dignificación de la mujer. Es decir, la lucha por el respeto al derecho que toda persona tiene de decidir sobre su cuerpo y disfrutarlo como quiera. Un discurso abiertamente sobre sexo y sexualidad, sobre libertad, que choca directamente con el discurso de la iglesia católica. El discurso de Ortega por su parte, trae reminiscencias de la época de la contrarevolución y acusa ahora a las ONGs feministas de ser agentes de la CIA, de estar aliadas con los yanquis, y usa las antiguas imágenes de los años 70s para plantearse el control y/o expulsión de la cooperación internacional bajo la justificación de que los recursos están siendo usados para traerse abajo el gobierno del pueblo.
Los derechos de las mujeres no fueron una prioridad durante los primeros años de la revolución. Se pensaba que era un tema que vendría después cuando ya se hubiera avanzado en la construcción de la nueva sociedad. Pero eso no pasó. Poco a poco, el trabajo autónomo de las organizaciones de mujeres fue dejando su semillita, distintas coyunturas internas y externas contribuyeron a obtener ciertos logros en la políticas. Con limitaciones, el trabajo se fue haciendo y es ahora cuando encuentra sus mayores obstáculos.
Ahora, cualquier institución feminista no puede dar charlas sobre salud sexual reproductiva en las escuelas, sólo Caritas puede hacerlo, se les va prohibir hacer incidencia política porque eso sólo lo puede hacer el gobierno. A las feministas se les acusa de instigar a las jóvenes a que tengan relaciones sexuales para que luego salgan embarazadas y aborten. Argumentos insostenibles parecidos a los que usan aquellos que quieren que nos creamos que las mujeres de la sierra peruana se embarazan para cobrar dinero. Son discursos que perciben a las mujeres de las comunidades principalmente como objetos, sin capacidad de decidir por sí misma. Si bien la timidez y el silencio son razgos que por distintas razones aún inhiben a las mujeres andinas y también de las comunidades nicaraguenses a dar sus opiniones, aquí y allá hay mujeres como Martha cuya vida se entrecruzó con la de otras mujeres, y ese encuentro le significó descubrimientos, reconocimientos, alegría y más libertad. Ojalá esto pueda seguir pasando.
debochka, no muchos saben el drama particular que viven hoy las mujeres nicaraguenses defendiendo sus derechos sexuales y reproductivos. Gracias por volar hasta el corazón de esas luchas cotidianas y enseñarnos que también son posibles la alegría y la libertad. Besos.
ResponderEliminarGracias por este primer e historico comentario en mi blog.
ResponderEliminarQue vengan más y más escritos...señoras y señores LA REVOLUCION DEL MANDIL HA COMENZADO!!
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